Hoy toca analizar una extraña especie que habita escondida entre nosotros: los metals (a.k.a heavy metals, jeviatas, peludos o jibachos).
"Esa manada de desarrapados bichos raros que acuden en masa a conciertos de grupos que hacen ruido a grito pelado. Exhiben exultantes camisetas negras estampadas, cadenas y actitud provocadora."
Bien, yo, sin duda, soy un homo metalicus. Y la definición podría estar extraida de la wikipedia de lo políticamente correcto. Siempre fui homo metalicus y nunca me sentí como un bicho raro o un melenudo asocial. Bueno, no demasiado.
Pero desgraciadamente, la sociedad en general sí piensa que eso es así. La ignorancia y la falta de curiosidad de la inmensa mayoría de personas hace que la definición antes citada sea realidad para mucha gente, incluso jóvenes. Todos los homos metalicus (mujeres y hombres) seguro nos hemos encontrado con la incomprensión de nuestros semejantes, cuando no con el desprecio directamente.
Cabe decir, que la imagen de los homo metalicus que muestran los mass media es pueril, deplorable y vergonzosa. Por ejemplo: en la mayoría de películas españolas (concretamente las que he visto yo, :P) se presenta a los metals como tontos garrulos extremistas o inadaptados freakis sociales.
Aunque he de decir que el metal friki de Tesis, Chema, me encantó como personaje.
Y ni que decir tiene que la atención de los mass media al metal es nula. Bueno, es nula no sólo de cara al metal sino a todo lo que suponga calidad, curiosidad, cultura o innovación.
Como homo metalicus que ha habitado casi siempre en un ambiente ignorante del movimiento metaloso (muchas veces ignorante de cualquier movimiento) puedo enumerar una serie de situaciones típicas y recurrentes que me han sucedido desde siempre en encontronazos con personas de las llamadas "normales":
- caras de terror en los asistentes cada vez que te acercas al equipo de música de la fiesta, botellón o evento social privado.
- pese a poner en el coche música no-metal cuando vas con más gente, su impresión siempre es: "joder, con esos melenudos gritando" o "mmmm... puedo cambiar de cd?".
- el segundo caso mejoraba la situación. El acompañate de turno agarra el estuche de cd's del coche, lo ojea interesado,... paulatinamente va poniendo caras raras, dice alguna puntualización acerca de los cd's de Bob Marley o Radiohead y acaba poniendo el de Dire Straits o el de los Strookes. Conclusión, a los Dire Straits los tengo castigados en la guantera y a los Strookes les quedan dos telediarios.
- te conviertes en un creador de tendencias, la gente sigue tus influencias culturales al pié de la letra.... pero a la inversa. Es decir, los locales que te gustan, las películas y la música no metal que recomiendas automáticamente pasan a estar vetados. Son metal, HUYAMOS!
- no existen los diferentes estilos que salpican la escena metálica, que son muchísimos y muy variados, simplemente se resume toda esa variedad en: "melenudos que gritan".
- mención aparte, cuando sale el tema de los gustos musicales en momentos de entablar conversación con el sexo opuesto: cuando respondes tus tendencias musicales el rango de caras que exhibe nuestro interlocutor va de la total ignorancia, pasando por la decepción hasta el asco. Muchas veces ya lo dices como quien tiene un inevitable problema: algo como "si, que le vamos a hacer, me gusta el metal" entonado como si dijese "si, que le vamos a hacer, tengo una enfermedad extraña e incurable".
- y lo peor,... la peor experiencia de todas. Situémonos; bar o discoteca garrulilla de pachangueo y música mala en general. De repente, al señor dj se le activa el cerebro y pone alguna pseudocanción con guitarreos (como por ejemplo Europe), la estampa de los amigos haciendo toda suerte de cuernos, grititos y headbanging garrulo mientras el de al lado te da con el codo y te dice "esto es lo que a ti te mola! no?" con sonrisa tonta es para sacar un AK47 y hacer un mini-genocidio.
Ante tanta ignorancia galopante, el doctor metalicus, recomienda encarecidamente el visionado del documental "Metal: A headbanger's journey" de Sam Dunn. Ya lo dice en la carátula: The film that will takes you into the hearth of the beast.
Y ya para subir nota, un libro escrito por Ian Christe sobre la historia del metal:
Además de regalo: una entrevista al autor.
En fin, ante todo lo expuesto, puede parecer que esto es un intento del autor de dignificar y normalizar el movimiento metaloso. Y sí,... lo es, pero sólo en parte.
Concretamente en la parte de dignificar aunque yo me siento muy digno. En lo referente a la parte de normalizar, considero la normalización como una aberración que acabaría con todo lo que representa el metal. Así que, casi que prefiero que el común de los mortales siga pensando que somos bestias infames salidas del infierno.




1 comentario:
Te has olvidado otra situación genial:
- Conoces a alguien, empiezas a hablar y cuando sale el tema de los gustos musicales tu interlocutor suelta: "Pues a mi me gusta todo tipo de música" (...)
En el mejor de los casos yo suelto una pequeña carcajada frente a eso y le pregunto que opina sobre la escena Black Metal escandinava.
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